CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO - 25N


!Buenas, familia Bloggera! Hoy queríamos hablar de un tema muy serio y preocupante hoy en día a nivel mundial, se trata de la violencia de género. 
Gracias a nuestras amigas de educación social que prepararon una conmemoración a las víctimas de este año en España, como ya sabréis el día 25 de noviembre es el día contra la violencia de género y aunque muchas personas están en contra de este día, les hemos de decir que es totalmente necesario para que se haga visible una realidad arrolladora. Amigo, Ojala no hiciera falta este día reivindicativo! 
Es por ello que queremos hacer especialmente una entra hablando sobre esto, recurriendo a un trabajo ya elaborado previamente en otra asignatura.



“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” -Declaración mundial de los derechos humanos.

La violencia contra las mujeres es una vulneración a sus derechos humanos. Es una violencia ejercida contra las mujeres por el hecho de ser mujeres, por lo tanto, constituye un fenómeno social en la sociedad actual sin distención de razas, lugar geográfico, nivel cultural, religión, sistema político o económico. Por ello, la elección del tema de la violencia de género está más que justificada.
La violencia de género es probablemente la violación de los derechos humanos más habitual y que afecta a un mayor número de personas (en 2015 se registraron 27.624 mujeres víctimas de violencia de género), por razón de su sexo. Por lo tanto, no es sólo un problema privado, sino público

Como decía antes la violencia contra las mujeres está presente en todas las sociedades del mundo, sea cual sea su sistema político…Así pues no hace distinciones de culturas, clases sociales ni etnias. Esta violencia se manifiesta de diferentes maneras y tiene lugar en múltiples espacios, pero tiene una razón en común: La discriminación universal que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo.
Las investigaciones realizadas desde el feminismo, la criminología, los derechos humanos…Han llegado a la conclusión de que es la conjunción de diversos factores específicos, de las desigualdades de poder en los distintos ámbitos: individual, grupal, nacional y mundial. Por un lado, el factor causal más importante son las desigualdades económicas, que crean condiciones para que se desarrolle la violencia contra la mujer, además hay países donde las mujeres son discriminadas a la hora de acceder a un empleo, al cobrar y el acceso a otros recursos económicos.
 Por esto, sin independencia económica se reduce la capacidad de las mujeres para actuar, así, pues, se incrementa su vulnerabilidad para sufrir violencia de género. Si los Estados no responsabilizan a los agresores, se envía un mensaje erróneo a la sociedad, el mensaje de que la violencia masculina es inevitable y aceptable y esto significa su normalización.

 Las mujeres emigrantes están expuestas, en numerosos países, a la discriminación por razón de raza y origen étnico o nacional, y se ven imposibilitadas o limitadas para acceder a los servicios sociales. Por eso, las mujeres indocumentadas corren el riesgo aún mayor de sufrir violencia de género y tienen dificultad para obtener protección.  A esto se llama el fenómeno de la “doble discriminación”.
Existen factores que pueden incrementar el riesgo de violencia contra las mujeres:
1.    Haber vivido abusos durante la infancia o haber sido testigos de violencia en el hogar.
2.    El uso frecuente de alcohol y drogas.
3.     Pertenecer a una comunidad marginada o excluida.
4.    Ser de baja condición educativa o económica.
5.    El control masculino de la riqueza y la autoridad para tomar decisiones conyugales.
6.     El aislamiento de las mujeres y la falta de apoyo social.
7.    Las actitudes comunitarias que toleren y legitimen la violencia masculina.
8.     La existencia de niveles elevados de carencia de empoderamiento social y económico, en particular la pobreza.
9.     Roles de género que apoyen la dominación masculina y la subordinación femenina, y la tolerancia de la violencia como medio de resolución de conflictos. 
10.    La inadecuación de las leyes y políticas de prevención y castigo de la violencia y el bajo nivel de conciencia y sensibilidad de los agentes de la ley, los tribunales y los encargados de la prestación de los servicios sociales.

Cada vez que se ejerce violencia contra las mujeres, se violan sus derechos humanos, se les impide gozar de sus derechos y libertades fundamentales, como lo son el derecho a la libertad, el derecho a la vida y la seguridad personal. Cuando los derechos humanos de las mujeres son vulnerados se les impide alcanzar el más alto nivel posible de salud física y mental, así como también tener acceso a la educación, al trabajo y a la vivienda, y a la participación en la vida pública. Si existe violencia se perpetúa la subordinación de las mujeres y conlleva la distribución desigual del poder entre las mujeres y los varones.
A consecuencia de la violencia contra las mujeres, éstas ven resentida su salud y su bienestar, situación que conlleva un costo humano y económico. La violencia contra las mujeres no sólo afecta la salud física y mental sino que puede provocar adicción a las drogas y al alcohol en las mujeres que la padecen, además pueden presentar disfunciones sexuales, intentos de suicidio, estrés postraumático y trastornos del sistema nervioso central. La depresión es una de las consecuencias más comunes de la violencia sexual y física contra las mujeres. Tanto la depresión, como el intento de suicidio se vinculan estrechamente con la violencia dentro de la pareja. El mismo riesgo de suicidio se da en niñas que han sufrido acoso sexual o han sido violadas.
Si se parte de la base de que la violencia contra las mujeres surge de la arcaica ideología patriarcal que define a la mujer como inferior al varón y a la que se le asignan espacios determinados, se puede afirmar que la violencia contra las mujeres no es natural, sino adquirida a través del proceso de socialización, como tampoco lo sería la vulnerabilidad asignada a ellas. Son las reiteradas agresiones habituales del maltratador, que las tiene a su merced, lo que las hace vulnerables por la permanente situación de riesgo.

Manuel Castells define al patriarcado “como una estructura básica de todas las sociedades contemporáneas. Se caracteriza por la autoridad de los hombres sobre las mujeres y sus hijos, impuesta desde las instituciones. Para que se ejerza esa autoridad, el patriarcado ha de dominar toda la organización de la sociedad, desde la producción y el consumo a la política, el derecho y la cultura. Las relaciones interpersonales también están marcadas por la dominación y la violencia que se origina en la cultura y en las instituciones del patriarcado.



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